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martes, 4 de agosto de 2026

CAPÍTULO 6

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IVÁN COCHERÍN

Por: Jairo Hernán Uribe Márquez

Caricatura  e ilustración de José Ortíz

(Marmato, 1909-Manizales, 1982). Novelista, poeta, periodista y editor. Nació en Marmato (Caldas), pero vivió y desarrolló su extensa producción literaria en Manizales.

‘Iván Cocherín’ es el pseudónimo de Jesús González Barahona, quien luego de ser ampliamente conocido dentro y fuera del Viejo Caldas, consolidó y mantuvo su nombre artístico de por vida. Otros pseudónimos que utilizó fueron: Ico, Adrián Acero, Ivanco, Charuto y Nadie. Ejerció el periodismo como columnista de diversos diarios, entre ellos La Patria de Manizales.

Se considera que fue, para su tiempo, uno de los escritores más leídos de nuestra región, pues él mismo publicó y distribuyó su trabajo literario por varios pueblos y ciudades de Colombia.

Carlos Enrique Ruiz, en un extenso y fraterno reportaje publicado en Aleph (1980), titulado “Iván Cocherín, caminante poeta de todas las vidas”, esboza un jugoso itinerario y una conmovida semblanza del escritor marmateño-manizalita. Dice Ruiz:

Poeta de las 24 horas en cada día. Escritor hecho en las tertulias, en las lecturas anárquicas y en la amistad de los escritores. Nadie le tomó de la mano para guiarlo por un sendero suave. Él mismo se abrió camino escribiendo y publicando en sus propios periódicos que hoy tenían un nombre y mañana otro. Tiene el privilegio de una memoria infinita donde acumula millares y millares de versos ajenos y propios -siempre dando la debida propiedad-, cientos de anécdotas y millares de estampas de personajes que ha conocido. (…) Imaginativo, vivaz, animoso. De alma siempre juvenil. Pero bohemio ante todo. (…) Siempre es lúcido en su hablar. Ninguna tragedia puede reducirle a la postración, a la quietud o a la derrota. Hace tiempos que se salvó porque supo sobreponerse a la vida y le veremos como habitante de varios siglos más, ya que siente la vida galopando sobre el tiempo. (p. 8)

(…) Ha sido director, propietario, redactor, corrector, armador, etc., de varias decenas de periódicos, llámense “La ponzoña”, “Chusma”, “El látigo”, “Sibaté”, “El periódico”, “Tráiler”, “Filas”, “El minuto (el diario más pequeño del mundo, en tamaño de hoja parroquial, con la cooperación de Hernando Arbeláez, editor y fotógrafo), “La Feria”, revista anual que fundara con los poetas Guillermo González Ospina y Camilo Orozco, etc. etc. etc.. (…) Hoy día está produciendo un quincenario -que sale cada que se puede- de corte humorístico, bajo el nombre de Al revés. Ha sido columnista del diario La Patria de Manizales. Y hasta ha intervenido como conferenciante o “decidor” de poemas en universidades colombianas donde la comunidad estudiantil siempre lo ha acogido con respeto y querencia. En Cartagena leyó su trabajo sobre “La novela proletaria en América”; y en Armenia, Manizales y otras ciudades, presentó ante el Auditorio Universitario sus escritos sobre Héctor Pedro Blomberg, el poeta de la Rosa de los vientos. (p. 9)


Jorge Eliécer Zapata Bonilla en el libro Tres letrados caldenses (2011) afirma que Iván Cocherín:

Constituye sin duda un caso singular en la literatura regional. Aparece desde la tercera década del siglo veinte y se vincula al grupo denominado ‘Grecoquimbaya’, constituido por luchadores populares y opuesto al grupo de los ‘Grecolatinos’, conformado por la élite intelectual y política. Su obra se va convirtiendo con el correr de los días en la que identifica a los desposeídos de toda fortuna. Por sus libros corren los seres anónimos, los mineros, los pescadores, los peones, cultivadores de arroz, en fin, los desprotegidos de todo. (p.96).

En la misma reseña biográfica, Zapata Bonilla plantea que  el desconocimiento y escasa elaboración crítica frente a la obra de “Cocherín” se debe, en buena parte, a que sus novelas fueron consideradas “proletarias”, sólo porque  su autor perteneció  “a los movimientos de la izquierda revolucionaria” de su época. (p.75) 

Adalberto Agudelo (1995), en su ensayo “La novela o el espejo social (En: Caldas: Patrimonio y memoria cultural), citado por Zapata B., expresa sobre la obra de Cocherín:

Su gran valor radica en haber asumido la causa de los humildes, los desamparados, los trabajadores, como tema de sus narraciones. En tanto que la burguesía puso el corazón y el intelecto fuera de su propio solar, Cocherín y todo su grupo radicó su trabajo en el patio nativo, en los hombres y las mujeres de su pueblo…(Zapata B., 2011, p. 87) 


OBRAS:

En una vista panorámica de su producción literaria, Roberto Vélez Correa (2003), en el libro “Literatura de Caldas, 1967-1997“, nos resume los ‘motivos’ centrales de las principales novelas de Cocherín. Al respecto precisa:

Cada una de sus ficciones trabaja un conflicto social en particular. Por ejemplo, Túnel denuncia la tragedia de los mineros abocados a sufrir la larga noche de la madrugada; (…); Esclavos de la Tierra (1945) novela las vicisitudes de los campesinos minifundistas del café; El sol suda negro (1954), el infierno laboral de los arroceros del Tolima; Carapintada (1960), la tragicomedia de los payasos del circo. (…); Barbacoa, vuelve sobre la temática campesina, lo mismo que Derrumbes (1981) retoma la saga trágica de los mineros. En 1975 publicó Al Chinchorro le han caído estrellas, sobre la vida de los pescadores del río Magdalena que dependen de la subienda del pescado, sobre todo en la época de Cuaresma. (…). En esta misma década reeditó su primera novela Nadie, que se podría considerar como el botón germinal del resto de su obra en cuanto a sus preocupaciones sociales y al mismo estilo de realismo crítico. (p. 35)

 


COMENTARIOS A SU OBRA

Roberto Vélez Correa (2003), en el libro mencionado, señala que las novelas de Iván Cocherín “se distinguían por enfrentar temas sociales de hondo calado humano. Los motivos de las historias de Iván Cocherín apuntaban siempre a exaltar el sacrificio y el dolor de los explotados y desposeídos”. (p.35)

El ensayista Otto Morales Benítez, citado por Zapata Bonilla en su trabajo, se refiere a la obra de “Cocherín” en los siguientes términos:

La obra de Iván Cocherín tiene un acento social que conmueve. (…) Por sus novelas pasa la violencia que ensombreció el alma de los colombianos. También los embrujos de la noche. La ternura tiene un clima de sueño y esperanza, pero de golpe, la misma naturaleza de la tierra -o del mundo interior- tiende sus soplos de desventura. (…) Para mí, lo que destaca y consagra la obra de Cocherín es la compasión social, la búsqueda de palabras para despertar la solidaridad, pero esta se va desvaneciendo entre dolores y limitaciones económicas. (…) Es evidente que a su escritura la orienta una meditación crítica de nuestra comunidad. Son evidentes sus posturas estéticas e ideológicas, por elementales que le parezcan al lector. (Zapata B., 2011, p. 77)

Respecto a la calidad y profundidad del trabajo literario de Cocherín, el ensayista riosuceño agrega: “Hay una calidad que es bueno destacar. Escribe un lenguaje popular pero escogido con pulcritud. No hay una vulgaridad verbal de las que hoy dañan la función literaria y cuya misión es ennoblecer y profundizar la belleza. (Zapata B, 2011, p.79)

El maestro Adel López Gómez, también citado por Zapata Bonilla (2011), refiriéndose el lenguaje poético utilizado por Cocherín, nos dice que “es prosa juguetona y ligera -con frecuencia sacudida, cortada, intermitente por el soplo de la tragedia- llena de sorpresas, sembrada de greguerías en bruto, saltantes y sorpresivas. Y tal vez por eso más llenas de ingenio…” (p. 82)

El escritor quindiano Humberto Jaramillo Ángel, citado por Zapata Bonilla (2011), al referirse a la novela Carapintada de Cocherín, manifestó:

¡Leo, de una sola etapa, y con brevísimas interrupciones, la novela de Iván Cocherín!  ¡Qué bella novela!  Cocherín es, de cierto modo, nuestro pequeño Panait Istrati, nuestro pequeño Máximo Gorki, nuestro pequeño Sillanpae. Su vida y su obra, hechas en las ciudades, los pueblos, los puertos pesqueros o los caminos de Rusia o de Rumania, de Finlandia o de la fría y brumosa Escandinavia, hubieran sido sin duda semejantes a las de Gorki o de Istrati. ¿Por qué no? (P. 89)

 


Carlos Enrique Ruiz, en el reportaje mencionado, asegura que “estamos frente a un hombre auténtico, cuya autenticidad él mismo ha modelado sin proponérselo. Tiene una estatura de mina, de río, de camino áspero, de colmena que zumba y una significación torrencial para quien quiera adentrarse en su personalidad y su obra” (Ruiz, 1980, p. 13).

Después de esta aclamación, Ruiz (1980) nos informa acerca de dos menciones significativas en torno a Cocherín y su obra:

El notable crítico chileno Arturo Torres Rioseco lo menciona en su obra “Nueva historia de la gran literatura iberoamericana” (Editorial Emecé. Buenos Aires, 1967, página 298) citando su novela “Túnel”, en el grupo de novelas proletarias. El escritor y crítico colombiano Antonio Curcio Altamar (…), autor del libro “Evolución de la novela en Colombia” (Biblioteca Básica. Editorial Colcultura. Bogotá. 1975), donde cita las novelas “Túnel” y “Esclavos de la tierra”.  (P. 11)

 

Bonel Patiño Noreña, en la solapa de la novela “Derrumbes” (1981), escribe:

Este Iván Cocherín que nadie llama Jesús González Barahona o qué sé yo, con su sombrero a la pedrada y su disolvente y sonreído humor de Voltaire criollo. Este Iván Cocherín, que vive de sus amigos, pero es un motivo de vida para sus amigos, es a su vez propietario, gerente y operario único de la mejor fábrica de metáforas con que cuenta Manizales y aún sus alrededores (…)

Este Iván Cocherín, revolucionario de café y poeta de todas las horas, y quien reedita sus obras cada vez que lo acosa la pitanza, le ha dado -impredecible como es- por contrariarnos, bella contrariedad, editando una obra nueva, una novela poema en donde rubrica su no desmentida condición de ser, aún en la hora de ahora, uno de los escritores más originales de la literatura caldense, así los dómines de la crítica pretendan ignorarlo.

 


LUIS EDUARDO NIETO CABALLERO (sobre “Esclavos de la tierra”-1945)

Iván Cocherín ha escrito lo que se llama una ‘novela proletaria’, una novela con la rebeldía por dentro. La ha escrito con sangre y fuego, con indignación y con desesperanza. No es un literato profesional. No hizo estudios universitarios. Salió del pueblo con sus ojos atónitos y con su talento alerta para describir el paisaje y para sondear las almas. Tiene frases magníficas, descripciones breves que se quedan temblando en la retina.

(El tiempo. Julio 16 de 1946)

 



JORGE ARTEL

Se discutió por la crítica, cuando la primera edición de NADIE, si era un poema o una novela. Yo creo que participa de ambas modalidades. Es más, tiene algo de silenciosa tragedia, de amargo drama cotidiano. Admiro, en fin, la gracia del estilo y la frescura que se mantiene en su narrativa llena de vivificantes sorpresas.

(El Colombiano, 2 de octubre de 1979)

 

JORGE E. TRIVIÑO:

Cocherín era un hombre extraordinario en su forma de ser y de tratar a los demás, razón por la cual le dieron el titulo más hermoso que pueda recibir una persona: Poeta.

(Triviño R., 2020)

 


REFERENCIAS

-Cocherín, Iván (1975) Al chinchorro le han caído estrellas.  Biblioteca de autores caldenses. Imprenta Departamental de Caldas. Manizales.

____________ (1981) Derrumbes. Editora ‘Al Revés’. Manizales.

____________ (2010) Túnel. Editorial Edigráficas. Manizales.

-Ruiz, Carlos Enrique (1989) Iván Cocherín, caminante poeta de todas las vidas. Reportajes de Aleph. Revista Aleph # 32. Enero-Marzo. Manizales.

-Triviño, Jorge E. (2020) Iván Cocherín, el poeta.

En: https://www.lacoladerata.co/cultura/ivan-cocherin-el-poeta/

-Vélez Correa, Roberto (2003) Literatura de Caldas 1967-1997. Historia crítica. Ed. Universidad de Caldas. Manizales.

-Zapata B., Jorge Eliécer. (2011) Tres letrados caldenses. Manizales. Editorial Manigraf. Manizales.

 


FRAGMENTOS ESCOGIDOS

(En la voz de Manuel Marulanda Gómez)

-UNA PIPA

-Fragmento de “BARBACOA ”

-Fragmento de “AL CHINCHORRO LE HAN CAÍDO ESTRELLAS ”

-Fragmento de “TÚNEL ”

-Fragmento de “ESCLAVOS DE LA TIERRA ”

-EL AGUARDIENTE

(Visiten y escuchen nuestro podcast adjunto)

 

AGRADECIMIENTOS:

Esta serie digital es posible gracias al apoyo de la Secretaría de Cultura y Civismo

-Alcaldía de Manizales-

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