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BERNARDO ARIAS TRUJILLO (1903-1938)
Por: Jairo Hernán Uribe Márquez
Bernardo nació en Manzanares, departamento de
Caldas, el 19 de noviembre de 1903. Se cree que en el mes de enero de 1918
ingresó a la Escuela Normal de Varones, de Manizales. En 1919 continuó sus estudios
secundarios en el famoso Instituto Universitario de esta ciudad. En febrero de
1921 se matriculó en la Universidad Libre, de Bogotá, e inició estudios de
abogado. Desde enero de 1923 se vinculó a la revista La Novela Semanal, dirigida por Luis Enrique Osorio; en este medio colaboró
en varias secciones y se inició como escritor. Se graduó de abogado, en la
Universidad Externado de Colombia, el 3 de junio de 1927. Regresó a Manizales
en 1930. Refundó el diario Universal,
como una continuación del extinto “El Universal”, en junio de 1930. El 3 de
julio empezó a circular, con un tiraje de 3.000 ejemplares y se convirtió en el
periódico más autorizado del liberalismo de la región caldense. Dirigió el
Liberalismo Democrático, desde 1930, y planteó sus aspiraciones a la Cámara de
Representantes.
En la Semana Santa de 1931 escribió la célebre
Aclamación a Cristo, para atacar a
los sacerdotes que habían convertido el púlpito en tribuna política del Partido
Conservador.
En junio de 1931 fue nombrado Jefe
Departamental de Policía.
El 22 de abril de 1932 el Ministerio de
Relaciones Exteriores lo nombró Secretario Ad-Honorem de la Legación de Colombia
en Argentina. Desde octubre de ese año empezó a colaborar con varios diarios y
revistas de Buenos Aires. En el mes de
noviembre publicó la novela Por los
Caminos de Sodoma y el poema Roby
Nelson.
El 23 de noviembre de 1933, mientras regresaba
a Colombia, empezó a escribir la obra En
Carne Viva, un juicio crítico, muy personal y mordaz, a la actividad
política de los más importantes líderes políticos de la época.
El 26 de febrero de 1934 empezó a circular en
todo el país el libro de prosa política En
Carne Viva, publicado en los talleres de Editorial Zapata.
Desde mediados de 1934 inició sus paseos a la
hacienda Portobelo, de Francisco Jaramillo Ochoa, en el puerto de La Virginia,
Valle del río Risaralda.
El 7 de febrero de 1935 se posesionó como
Secretario de Gobierno del departamento.
En agosto de 1935 fue designado Juez del
Circuito.
En el mes de noviembre de 1935 se publicó la
novela Risaralda (“Película de negredumbre y de vaquería”, cómo el mismo lo
escribiera entonces), en la Casa Editorial y Talleres Gráficos de Arturo
Zapata, en Manizales.
El 20 de septiembre de 1936 empezó a circular
la obra Balada de la Cárcel de Reading.
El 7 de noviembre el diario La Patria publicó
el artículo Bernardo Arias Trujillo o el “criollismo”, escrito por José Camacho
Carreño.
El 3 de diciembre de 1936 el Juez del
Circuito, Bernardo Arias Trujillo, ordenó el arresto del dirigente liberal
Carlos Barrera Uribe, por el asesinato del joven abogado y periodista conservador
Clímaco Villegas. Arias Trujillo ordenó cuatro veces el arresto de Barrera Uribe,
pero las autoridades de policía no hicieron caso. Frente a estos hechos el juez
renunció el 18 de diciembre de 1936, ante el Tribunal Superior.
El 3 de octubre de 1937 encabezó listas para
el Concejo de Manizales, por el grupo de liberales de izquierda. En septiembre
de ese año preparó tres libros para su publicación: Prosas de Combate, Estampas
Móviles y Diccionario de Emociones.
El 10 de enero de 1938 se publicó la obra Diccionario de Emociones.
El 1 de febrero el Concejo lo eligió, por
unanimidad, Personero de Manizales.
El 28 de febrero renunció a su cargo porque
quería radicarse en Buenos Aires.
Murió en Manizales el 4 de marzo de 1938.
(Reseña cronológica tomada de: “Misterio
y delirio” -Vida y obra de Bernardo Arias Trujillo, del historiador
Albeiro Valencia Llano. Manizales. 2013)
COMENTARIOS SOBRE SU OBRA:
Sin duda,
Bernardo Arias Trujillo (BAT) constituye un caso excepcional de la literatura y
la actividad política en nuestra ciudad en las primeras décadas del siglo XX. Entonces
y hoy ha sido considerado un personaje controversial, heredero y continuador (y
a la vez contrincante y opositor decidido) de los escritores y políticos de su
tiempo, tanto liberales como conservadores, con los que mantuvo relaciones
personales y profesionales a lo largo de su vida.
Albeiro
Valencia Llano (1997), en el prólogo al libro “Bernardo Arias Trujillo. El
Intelectual”, al examinar el imaginario general en torno a su figura, plantea
desde un comienzo lo “difícil” que era y es:
(…) historiar un
personaje tan escurridizo como Bernardo Arias Trujillo, recordado como un
escritor insidioso, venenoso, implacable, tímido, introvertido, orgulloso,
altivo, soberbio y además muy solitario. A todo esto hay que agregarle las
leyendas que se tejieron por el drama homosexual que se dibuja en su novela por los caminos de Sodoma y la atmósfera
de misterio que rodeó su muerte. (p. 4)
Y destaca,
como un hecho significativo y curioso, que el Partido Liberal, al cual
pertenecía, le impidiera el acceso directo al poder político local, “por su
militancia en el liberalismo popular y por su pluma de libelista”. “Pero, paradójicamente, sus amigos
conservadores le entregaron una de las tribunas más importantes del país, como
era el diario La Patria de Manizales” (Valencia Llano, 1997, p.3).
Roberto
Vélez Correa (1997) en el libro “Bernardo Arias Trujillo: El escritor”, escribe
sobre BAT:
Destacado por su
vena polémica y escritura panfletaria, alcanzó a escribir una novela, Risaralda, que se cuenta entre las obras
clásicas de la literatura colombiana, no obstante los reparos que puedan
hacérsele al nivel de su estructura narrativa.
El protagonismo
del joven literato, desaparecido prematuramente en 1938, tocó las fibras más
sensibles de la sociedad de su época e hizo tambalear sillas y posiciones
políticas, en especial las de su mismo partido, el Liberal, cuando se perfilaba
la ‘revolución en marcha’ del viejo López Pumarejo.
Fue tal la
beligerancia de Arias Trujillo desde sus columnas editoriales y artículos
Periodísticos en Universal y La Patria, que llegó a convertirse en una piedra
en el zapato de sus copartidarios, y ni se diga de las castas aristocráticas
que lideraban los procesos socioculturales de la Manizales de entonces. Por
ello terminó siendo marginado y hostilizado. (p.3)
Finalmente,
al hacer un balance crítico de la novela Risaralda
y de su estructura y trasfondo, tanto conceptual como estético, Vélez Correa
(1997) destaca el valor trascendente de la obra, tanto para estudiar la
evolución del género literario como para entender el fenómeno sociocultural
implicado, especialmente porque presenta “la historia de la colonización del
valle del Risaralda” (p.53) y “porque se
trató, como se ha anotado, de un caso sui géneris de poblamiento y
domesticación de tierras vírgenes, a pesar, por supuesto, de la carga
ideológica que denota el narrador hacia la raza vencedora del proceso” (p. 53)
A propósito
del ensayista, faceta que desarrolló BAT en muchos de sus escritos literarios y
políticos, dice Vélez Correa (1997):
Existe una
diferencia radical entre el Bernardo Arias Trujillo ensayista de En Carne viva y el ensayista de Diccionario de emociones. El proceso de
elaboración es distinto: premeditado, rabioso, panfletario, en el primer caso; suelto,
fragmentario, lírico, de una intención más estética que lógica en el Diccionario.
Y al final agrega
que BAT era “Un ensayista veleidoso, inspirado, agresivo, erudito, polifacético
y apasionado” (p. 84). Para concluir señalando que “Una época de hipócritas
silencios como le correspondió vivir, requería de la estridente voz y del insobornable
texto para despertarla de su letargo y peligrosa indiferencia. (p. 84)
Hernando Salazar Patino (1999), en su libro “Bernardo
Aria Trujillo. Claves de su vida y obra”, define al escritor-político como un
ser “Insumiso,
hereje, sentimental y demoníaco”
(p. 12). Al mismo tiempo confirma lo ya dicho acerca de su particular estilo
ensayístico y agrega que en Diccionario
de emociones es “donde acendra las virtudes de su estilo, su enfoque crítico, su
turbadora penetración, su agitada sensibilidad”. Luego sentencia: “Esta obra
resume su credo artístico y su efusión humanística”. (p. 11)
SOBRE
“RISARALDA”
El propio BAT escribe, como una suerte de prefacio
o explicación a su novela, lo siguiente:
Risaralda es una película filmada en dos rollos. Cada uno de ciento cincuenta páginas o algo más. El primero se titula Escenario y decoración y en él se filma la mise en scéne que habrá de servir de marco a los muñecos animados que suben al tablado en el segundo rollo. En este primer tambor, se filma el Valle de Risaralda y se hace su historia pintoresca de bandidaje y de negredumbre, hasta nuestros días. Viene luego el Intermedio, que es un canto lírico de corto metraje a una negra sensual del llano risaraldino, protagonista principal en el rol de la última parte. Finalmente, el segundo rollo, en donde entran a trabajar los verdaderos personajes de la obra, se llama Muñecos animados. Porque mis peleles cometen tonterías, dicen banalidades, sufren pequeñas tragedias humorísticas o trágicas, como en las sinfonías sonsas del cinematógrafo. (…) El total del film es un estudio fotográfico de almas y de paisajes del criollaje caldense (Salazar Patiño, 1994, p.115)
Portada tercera edición de 'Risaralda'
Ed. Académicas- Rafel Montoya y Montoya-1959
Recientemente,
Betty Osorio (2010), en un artículo sobre RISARALDA, se refiere nuevamente a la
ambigüedad política de la novela y expresa que:
(…) es posible que Bernardo Arias Trujillo intentara construir a través de su novela una actitud de solidaridad con los negros, pero las mismas estrategias discursivas lo van obligando a abandonar este proyecto y a identificarse con la sociedad que ha dominado el valle de Risaralda (…) A primera vista, Arias Trujillo toma partido por el mundo del afrocolombiano. Sin embargo, y tal vez como producto del esfuerzo que hace para situar al negro en relación con la naturaleza, no puede evitar que su novela reproduzca matrices ideológicas que devalúan casi totalmente al afrocolombiano. El juego de símbolos y la matriz lingüística de los personajes que representan ambos grupos étnicos, funcionan como un registro agudo de las culturas confrontadas en la novela. Desde una perspectiva que oscila entre la simpatía y la descalificación, Arias Trujillo explora el tejido etnográfico de la sociedad antioqueña que colonizó los territorios del Gran Caldas.
REFERENCIAS
-Arias
Trujillo, Bernardo (1959) Risaralda.
Medellín. Ediciones académicas. Rafael Montoya y Montoya.
____________________(1991)
Universal. Sus editoriales.
Manizales. Imprenta Departamental de Caldas.
____________________(1978) Diccionario de Emociones. Medellín. Editorial Bedout.
-Osorio, Betty (2010) Risaralda de Bernardo Arias Trujillo. Revista Cronopio. Edición O7. Febrero 21 de 2010. Disponible en: https://revistacronopio.com/libros-4/
-Patiño,
Hernando (1994) Bernardo Arias Trujillo.
Claves de su vida y obra. Pereira.
Editorial Papiro.
-Valencia Llano, Albeiro (1997) Bernardo Arias Trujillo: El intelectual. Colección Cara-cruz. Manizales: Centro Editorial Universidad de Caldas.
____________________(2013)
“Misterio
y delirio” -Vida y obra de Bernardo Arias Trujillo-, Manizales.
-Vélez, Roberto (1997). Bernardo Arias
Trujillo: el escritor. Colección Cara y Cruz. Manizales: Centro Editorial
Universidad de Caldas.
FRAGMENTOS ESCOGIDOS
(En la voz de Nadim Marmolejo Sevilla)
-CROQUIS PARA UN RETRATO DE FEDERICO GARCÍA LORCA
-FRAGMENTOS DE ‘RISARALDA’
(Visiten y escuchen nuestro podcast adjunto)
ENLACES
DESTACADOS
CONFERENCIA DE ALBEIRO VALENCIA LLANO
–Septiembre de 2025-
https://www.youtube.com/watch?v=vEDulOOsQyQ
De ALBEIRO VALENCIA LLANO
https://albeirovalenciallano.com/2024/02/10/la-atormentada-vida-del-escritor/
De EDUARDO GARCÍA AGUILAR
https://egarciaguilar.blogspot.com/2025/07/actualidad-de-bernardo-arias-trujillo.html
AGRADECIMIENTOS:
Esta serie digital
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-Alcaldía de
Manizales-
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