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RAFAEL ARANGO VILLEGAS
(1889-1952)
Por: Jairo Hernán Uribe
Márquez
Escritor, cronista y humorista. Nació en Manizales el 26 de diciembre de 1891. Cursó sus primeros
estudios en la escuela del Maestro “Jesús María Guingue” y luego en el
Seminario “Conciliar”. Muy joven tuvo que interrumpir sus estudios con motivo
del fallecimiento de su padre, lo que le obligó a hacerse cargo del
sostenimiento de su madre y sus hermanos menores. Ejerció varias actividades,
entre otras el comercio y la minería. Contrae matrimonio con Graciela Restrepo Escobar y forman una familia de
la que nacieron siete hijos.
Enamorado
de Francia, de su literatura y de su historia, tuvo la suerte de viajar varias
veces a Europa, enviado por la firma comercial con la cual trabajaba y así tuvo
oportunidad de asimilar la cultura francesa y perfeccionar su idioma, que
siempre había sido de su predilección y en el cual se manejaba con bastante
soltura. Lector incansable, poseía una buena biblioteca en la cual permanecía
mucha parte del tiempo que sus ocupaciones le dejaban y donde también escribía
sus crónicas. Estas últimas fueron publicadas en Punto y Coma y La Patria de
Manizales, El Relator de Cali y La Razón de Bogotá.
Su única
novela publicada fue la muy famosa “Asistencia y camas”, ya que la segunda,
cuyo original estaba listo para ir a la imprenta y que llevaba el nombre de “La
familia Castañeda”, fue destruida por el autor a solicitud de una familia de
Bogotá que se sentía identificada por llevar el mismo apellido y por lo tanto
ridiculizada. Su humor era sutil, purificado de sarcasmos, ironías y
mordacidades. Rodeaba su familia del más puro afecto y entrañable ternura. Como
ciudadano fue ejemplar; nunca ninguna empresa cívica recibió de parte de Rafael
una negativa. Estaba siempre listo a servirle a su ciudad. Murió en Manizales el 22 de junio de 1952.
Obras: la novela Asistencia
y camas (1934), Bobadas
mías (1933), Pago
a todos (1933), Sal...
de Inglaterra, Astillas
del corazón (1948), Novenario
de Navidad, la comedia Floribertico
y la monografía Los
municipios de Caldas (1931). Varias ediciones de su obra completa se
han publicado en Colombia y España.
(Reseña tomada del prólogo a las Obras Completas de RAV, escrito por Guillermo Ocampo Ospina en 1979)
José Jaramillo Mejía, en el año 2013, compiló y editó, con base en los documentos y registros que todavía guardaban los familiares de Rafael, un ameno y completo sumario de su transcurso vital y literario, titulado: “Este soy yo, tal cual…Rafael Arango Villegas”.
Allí nos informa que en 1989, para conmemorar el centenario del nacimiento de Rafael Arango Villegas, "el “Teatro Taller El Camino” montó la obra “Asistencia y camas… y algo más”, basada en sus obras completas, con la adaptación y bajo la dirección de Ober Gálvez García".
En otro lugar de
su texto, Jaramillo M. (2013), rescata fragmentos de una simpática entrevista que le hiciera Adel López
Gómez a Rafael Arango V., al parecer en 1951, de la que extraemos un pequeño
trozo y que transcribimos para nuestros lectores, por constituir uno de los
momentos más graciosos de dicho encuentro de amigos:
Adel: ¿En qué año naciste?
Rafael: En 1889. Hace pues cerca de sesenta y dos
años que estoy trillando rastrojo en este cañero de Cristo. Nací en Manizales,
en la calle llamada “La quiebra del guayabo”. Tal vez por haber visto la luz en
una calle de ese nombre, he sido sumamente quebradizo a todo lo largo y ancho
de mi vida.
Adel: ¿Pero qué clase de quiebras han sido las
tuyas? ¿De los huesos o del bolsillo?
Rafael: Ojalá hubieran sido de los huesos. Que estos, al fin y al cabo, sueldan. Las medidas han sido económicas y sensiblemente frecuentes. He sido más quebradizo que un bordón de moco
Rafael Arango Villegas - 1933
COMENTARIOS
SOBRE SU OBRA:
Adel López
Gómez, el gran cuentista del Viejo Caldas, en su prólogo a las Obras Completas
de Arango Villegas (1971) escribe:
Rafael Arango Villegas, dechado de ingenios y humorista de finísimas calidades (…), encara el género costumbrista a través de una lente regocijada y amable. Domina el léxico y la forma. Conoce como los grandes maestros paisas el secreto de la construcción popular y campesina. Esto le permite desempeñarse con deliciosa soltura, logrando el aprovechamiento máximo de su fuerza expresiva, de su dinámica y su onomatopeya. Dispone de sorpresivos y sorprendentes recursos. Acendra toda la gracia del desparpajo de artesanos y campesinos y presenta, en fin, la viveza dialogal, la incidencia pueblerina, lo pintoresco cotidiano, bajo un enfoque muy suyo que no tiene antecedente ni siquiera en el humor del viejo Juan José Botero, más epigramático, pero también más circunscrito.
Con
relación a la clasificación del autor en el ámbito de la literatura
costumbrista, asegura:
Arango Villegas,
dentro de su pequeño mundo regional, se sirve del léxico y de las costumbres y
utiliza los giros, modos y caracteres de su gente, con tanta verdad y tan fino
acierto como los ‘relatistas’ de la montaña. A través de su sentido humorístico
-que por sí mismo e independientemente es un aporte costumbrista- las
necesarias desfiguraciones propias del género, alcanzan el paradójico efecto de
enriquecer el sabor autóctono sin desvirtuar la verdad documental. Antes bien,
manteniéndola, diversificándola, dándole los matices juguetones de una gracia
que estriba tanto en las situaciones como en la construcción verbal y los
inesperados contrastes.
Más
adelante, agrega:
Rafael Arango
Villegas ha nacido y crecido en un pueblo de estos, que eran pueblos
montañeros. Con la numerosa marea sabatina de sus mercados, con sus campesinos
y sus ventas callejeras, con sus animales y sus frutos, sus trebejos, sus
necesidades, sus dichos, sus simplezas y sus ingeniosidades. Se ha mezclado
entre ellos. Los ha visto llegar en las mañanas folclóricas por el camino de
“La Enea” o de “La Linda” o del “Rosario”, detrás de sus cargas para la venta,
o en los domingos, hacia la misa, afanosos y ufanos, vistiendo sus mejores
galas. Y en esta contemplación interesada y alegre, el escritor ha puesto
muchas cosas. Entre ellas los ojos y el corazón, el cariño hondo de la tierra y
la gente, el modo y el estilo.
Respecto a “Asistencia
y camas”, la celebrada novela de Arango Villlegas, afirma con absoluta
seguridad que es “una estupenda novela de la tierra. Sus tipos, su ambiente, su
desarrollo, su remate magistral, dan la medida completa del ingenio del
cronista local en trance de novelista”.
Eduardo Caballero
Calderón, en otra edición famosa de las Obras Completas de Arango Villegas
(1955), confirma la calidad literaria del escritor manizalita y lo elogia
diciendo: “fue de todo un poco, sin dejar de ser nunca lo que realmente era
desde un principio: un magnífico escritor de quien perdurarán muchas páginas”.
Enseguida,
como lo hicieron otros críticos en su tiempo, advierte un especial sentido
personal y literario de Arango V.:
Agudísimo
observador de sus riscos y de su gente, a Arango Villegas Le bastan cuatro
trazos para describir un zapatero, un tendero, la dueña de una pensión, un
vendedor de específicos, un turco de bazar.
Y con dos brochazos pinta un paisaje o reconstruye un ambiente. Su humor
no es cruel porque nunca deja de ser risueño. No pretende mejorar el mundo ni
fabricar fórmulas nuevas para sacarlo de quicio. (…) Es una prosa viva que
corre y no se arremansa ni se queda quieta. Condición indispensable para que
pase y no pase, es decir, para que se transmita a otros lectores y nunca se
apolille y se acartone en ese cementerio literario que es la memoria de los
eruditos.
Sobre el sentido del ‘humor’ en la
obra total de Arango V., el escritor antioqueño Jairo Morales Henao (1994) escribe:
Ese humor constituye en
su obra su filosofía, su norte vital, un modo radical de estar en el mundo.
Balcón, pañuelo para las lágrimas, guante de boxeo, burladero para la pena,
pulpito y lupa. De esa manera el blanco de ese humor no podía ser otro que la
vida toda: el acontecer de su ciudad y de las ciudades donde vivió, el país, el
mundo, y, por supuesto, su propia vida
Y refiriéndose a la novela
“Asistencia y camas”, Morales Henao (1994) concluye:
Todos los talentos encontrados en nuestra lectura de libros de crónicas de Arango Villegas, se realizan plenamente en su novela “Asistencia y camas”. En ella se hace evidente lo bien dotado que llegó a estar el autor para el arte de novelar. Su apropiación de la vida y el lenguaje de su región, su experiencia de la condición humana, su oficio y lecturas, confluyeron para hacer de su única novela un entretenido, dinámico, bien tejido y convincente río narrativo, cuya fuerza e interés no decae en ningún momento.
Eduardo Arango Restrepo, hijo de Arango V., en el libro de José Jaramillo Mejía (2013), se refiere al ‘humor’ de Arango V. en estos términos:
El humor es cosa seria. El chistoso, el burlesco, el ridículo no trascienden el momento de su expresión risueña; arrancan una carcajada y nada más. El humorista, por el contrario, dibuja con un solo trazo, define con una metáfora o sentencia con una hipérbole contundente, un personaje o cualquier situación, por severo que sea el uno o trascendental la otra con caracteres que difícilmente olvida el público. Así lo demostró Rafael Arango Villegas en sus escritos, con un estilo único, chispeante y dulzón, que dejó huella imborrable en la historia literaria del departamento de Caldas y de la nación colombiana (p.7)
Jaramillo M. (2013), en el texto mencionado,
evoca una conferencia que dictó en Manizales Antonio Álvarez
Restrepo, en el centenario del nacimiento de Rafael Arango Villegas, y en la
cual destacaba la ‘pulcritud idiomática’ de Arango V., diciendo:
En todas aquellas páginas en las cuales da rienda suelta
a su ingenio, el manejo del idioma es irreprochable. El humor, la gracia, la
ironía, el gracejo, el chiste corren parejos con la elegancia del estilo. El
retruécano, es decir, el juego de palabras de origen popular o de doble
sentido, introducen en su prosa un elemento de valor inapreciable que provoca
la risa y hace amable el repaso de sus páginas.
En el mismo
texto de Jaramillo M. (2013) se menciona un importante ensayo de José Vélez Sáenz,
escritor y filósofo de Manizales, en el que se valora profundamente la faceta
crítica de Arango V.
Vélez Sáenz
lo expresa del siguiente modo:
En mi concepto el valor, ya clásico, de la obra de Rafael Arango Villegas, consiste en que fue la crítica más aguda y hasta despiadada (hecha con mucha gracia y salero) de todo lo cursi de nuestra sociedad, encaminada desde la alpargata y la ruana hasta las cumbres del esnobismo, de los “nuevos ricos”, del descreste social…(p.71).
REFERENCIAS:
-Arango V., R. (1955). Obras Completas; prólogo de Eduardo Caballero Calderón, dibujos de
Alberto Arango Uribe. Madrid: Guadarrama.
-Arango V., R. (1971). Obras completas. Prólogo de Adel López Gómez. Dibujos de Alberto Arango Uribe. Medellín: Ediciones Togilber.
-Arango V., R. (1979). Obras completas. Prólogo de Guillermo Ocampo Ospina. Manizales: Imprenta
Departamental.
-Jaramillo, M., José (2013). Este soy yo, tal cual…: Rafael Arango
Villegas. AD Impresos.
-Morales, J. (1994). Rafael Arango Villegas, gran cronista humorístico del viejo Caldas. En: Revista Credencial Historia, No 53, edición de mayo. Bogotá: Banco de la República.
FRAGMENTOS ESCOGIDOS
(En la voz de Manuel Fernando Jiménez
-El "Flaco Jiménez"-)
-SU MAJESTAD EL GUAYABO
-UN DECRETO HERÓICO
-SOBRE LA GUERRA CON EL PERÚ
-FREGA'O DE ÁNGEL
(Visiten y escuchen nuestro podcast adjunto)
ENLACES
DESTACADOS:
BANCO DE LA
REPÚBLICA
TEXTO DE
ALBEIRO VALENCIA LLANO
PODCAST DE
LEONORA CASTAÑO
https://www.youtube.com/watch?v=wTVYXT0c5VM
PODCAST DE
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https://bibliotecadigital.confa.co/audiobooks/253
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-Alcaldía de Manizales-









